AConstelación, 2ElPatitoFeo, Blasco,Sara ; Talavera, Paula; Camara,María; Daif, Soukaina; Fernández Irene. 

Conestlación: 

Relato: 

Hace muchos años, en una ciudad llamada San Canario, vivía un superhéroe. Era tan generoso que lo único que le motivaba era ayudar a los demás y hacer el bien por su ciudad. 


Un día, el rey de San Canario, decidió encerrar en una torre a todos aquellos habitantes que él consideraba diferentes al resto, ya que creía que no eran personas normales. Entre ellos, estaba la pequeña Amelia, una niña que tenía la cabeza llena de pájaros, también el joven Segismundo por tener un síndrome llamado Treacher Collins y por último, a Rómulo, un hombre de unos cincuenta años que tenía los dientes como un vampiro y además odiaba la carne, algo que el rey de San Canario no lograba entender, ya que él era amante de la caza y le encantaba comer carne.


Tras el encierro de Amelia, Segismundo y Rómulo, muchas personas se posicionaron con el rey, pero unas pocas, se rebelaron en contra de esa decisión, entre ellos, el superhéroe de San Canario. 


El superhéroe decidió reunir a la gente que estaba en contra del rey y organizar una marcha por las calles de la ciudad reclamando la libertad de los presos. Pasearon por todos los rincones hasta llegar al castillo del rey, mientras gritaban y pedían justicia. Al llegar al castillo, el rey muy enfadado al ver la revelación de una parte de la ciudad, mandó a sus soldados a que los mataran a todos, pero no lo consiguieron y desde ese momento, comenzó una guerra.


Mientras la tensión estaba presente en la ciudad de San Canario, el hijo pequeño del rey, Astolfo, fue a visitar a los presos, pues tenía curiosidad por conocerlos. Subió a la torre y allí quedó paralizado al ver a Amelia, aquella niña con pájaros en la cabeza. Se enamoró al instante y no pudo decirle absolutamente nada, le temblaban las piernas y decidió marcharse. Al regresar al castillo, no podía parar de pensar en Amelia, y quería contárselo al resto de hermanos, pero sabía que no era buena idea, ya que un príncipe no podía enamorarse de una persona “rara” y presa. 

 

Pasaron los días y Astolfo se dio cuenta que lo que hacía su padre no estaba bien, entonces fue cuando decidió reunirse en secreto con el superhéroe de la ciudad para idear un plan y salvar a aquellos presos que no merecían vivir así. Al principio, el superhéroe se sorprendió un poco y no creyó a Astolfo, pero este logró convencerlo y le prometió que estaba dispuesto a hacer lo que sea por salvar a los presos. El plan era muy sencillo: convencer al rey de liberar a los presos, sin violencia. Astolfo no estaba muy seguro de que su padre entraría en razón, pero tenía que intentarlo. 


A la mañana siguiente, el menor de los hijos se armó de valor y se dirigió al gran salón a convencer a su padre, pero como era de esperar, el rey no estaba de acuerdo por mucho que su hijo le rogaba y rogaba. No obstante, cuando Astolfo se marchó del salón, el rey se quedó parado y recordó una frase que le decía su abuela de pequeño: “las diferencias no están para dividirnos, sino para enriquecernos”. Entonces fue cuando el rey se dio cuenta del grave error que estaba cometiendo y rápidamente salió corriendo para alcanzar a su hijo y hablar con él. 

 


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